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Eléctrico, gasolina, diésel, híbrido enchufable o híbrido que se recarga solo: ventajas e inconvenientes

Esta guía compara cinco tipos de coche que se venden en España. No dice cuál es el mejor en general. Dice para qué uso suele encajar cada uno: cuántos kilómetros haces, si puedes enchufar en casa y si viajas lejos varias veces al mes.

Si aún no tienes claro el consumo real de tu coche actual, primero lee cómo calcular el consumo real. Si estás entre gasolina y diésel y solo quieres gastar menos en el surtidor, el listado de tu zona está en la portada.

Ya hay otra guía más corta en el blog: cuál me conviene. Esta entra más en ventajas y pegas de cada tipo.

Tres datos que importan más que el anuncio

El primero es cuántos kilómetros haces al año. Por debajo de unos 8.000 kilómetros el diésel nuevo casi nunca se acaba de pagar. Por encima de 20.000 o 25.000, el coste de la energía pesa más y ahí el eléctrico con carga en casa suele salir más barato por kilómetro.

El segundo es dónde aparcas por la noche. Si tienes plaza con enchufe, el eléctrico y el híbrido enchufable cambian por completo. Si el coche duerme en la calle y no cargas en el trabajo, el eléctrico te obliga a usar puntos públicos, que son más caros y a veces están ocupados.

El tercero es cuántos viajes largos haces. Un viaje de 400 kilómetros de vez en cuando lo hace cualquiera. Cuatro al mes, con familia y maletas, ya condicionan el eléctrico y también el enchufable si no puedes cargar en destino.

Coche de gasolina

Ventajas. Hay gasolinera en casi cualquier pueblo. Comprar y vender de segunda mano es fácil. Cualquier taller conoce el motor. En arranques en frío y trayectos cortos se comporta bien. Si haces entre 8.000 y 15.000 kilómetros al año, mezclando ciudad y carretera, es la opción que menos planificación pide.

Inconvenientes. El litro se nota, sobre todo en ciudad, donde el consumo sube. Según el año del coche, la etiqueta y las restricciones del centro pueden limitar la entrada. No es caro siempre: es previsible. La diferencia grande no está entre “gasolina sí o no”, sino entre una estación barata de tu código postal y una cara de la autovía. Eso se mira en la ficha de tu ciudad, por ejemplo Madrid, Barcelona o Sevilla, y en la guía gasolineras baratas en tu ciudad.

Para quién. Quien no quiere depender de un cable, vive de alquiler sin plaza, o hace de todo un poco sin pasarse de kilómetros.

Coche diésel

Ventajas. En carretera, a ritmo estable, gasta poco. Un depósito da muchos kilómetros. En quien viaja cada semana de provincia en provincia, el coste del carburante suele ser el más bajo de los motores de combustión. Si cargas peso o remolque, el motor aguanta bien.

Inconvenientes. Si solo haces trayectos de diez minutos, el filtro de partículas sufre. En segunda mano hay que mirar si el coche ha sido solo urbano. Cada vez hay más restricciones en ciudades. El precio del litro de diésel a veces se acerca al de la gasolina 95: hay que mirar el dato del día, no una idea de hace diez años. La media y el listado están en precio de la gasolina y el diésel hoy y en qué significa el precio del gasoil hoy.

Para quién. Quien hace nacional y autovía de verdad, no quien usa el coche casi solo para ir al trabajo a 6 kilómetros.

Híbrido que se recarga solo

Es el híbrido normal: batería pequeña, el coche la carga al frenar y con el motor. No se enchufa a la pared.

Ventajas. En ciudad baja el consumo sin cambiar de hábitos. No dependes de un punto de recarga. Se revende con relativa facilidad. A baja velocidad es más silencioso. Los frenos suelen durar más si se aprovecha la retención.

Inconvenientes. En autovía a 120 no hace milagros: es un gasolina que pesa un poco más. Cuesta más de compra que un gasolina equivalente. La batería tiene vida útil; en un usado hay que preguntar el historial, no asustarse por el sistema.

Para quién. Quien hace muchos semáforos y atascos, no tiene enchufe en casa y quiere gastar menos litros sin cable.

Híbrido enchufable

Tiene motor de gasolina (o a veces diésel) y una batería más grande que se enchufa. Si cargas cada noche y tus trayectos diarios caben en la autonomía eléctrica real (suele ser menos que la del catálogo, a menudo entre 30 y 70 kilómetros), el gasto de carburante baja mucho. Si no enchufas nunca, llevas un coche más pesado y más caro que un gasolina normal.

Ventajas. Buena etiqueta para entrar al centro. Silencio en el trayecto al trabajo. En un viaje largo puedes seguir con gasolina, sin buscar un punto de carga. Si se usa bien, entre semana se parece al eléctrico y el fin de semana al de combustión.

Inconvenientes. Caro de comprar. Pesado. Sin enchufe en casa casi nunca compensa el extra. El consumo oficial mezcla situaciones que tú no haces. El maletero a veces es más pequeño por la batería.

Para quién. Plaza con enchufe, unos 40 kilómetros diarios y algún viaje el fin de semana. Si no hay enchufe, el híbrido que se recarga solo encaja mejor.

Coche eléctrico

Ventajas. El coste por kilómetro es bajo si cargas en casa a un precio doméstico normal. El motor pide poco mantenimiento. En ciudad es agradable de conducir. Cargar por la noche evita parar cada semana en la gasolinera.

Inconvenientes. Sin punto en casa o en el trabajo, la cuenta cambia: el kilovatio de un cargador rápido de carretera es otra tarifa. Los viajes largos piden planificar paradas. El frío, el calor y la autovía reducen la autonomía. En segunda mano hay que mirar el estado de la batería. El precio de entrada sigue siendo alto, aunque ya hay usados.

Para quién. Ruta diaria previsible y enchufe propio. Quien cruza España cada viernes tiene que mirar los puntos de la ruta, no solo el anuncio.

En la portada de petroleo.net también se pueden buscar puntos de recarga junto a las gasolineras. No sustituye a una aplicación de carga, pero sirve para no olvidar esa opción.

Un ejemplo con números redondos

Toma 15.000 kilómetros al año. Gasolina a 1,55 €/L y 6,5 litros a los 100: unos 1.510 € de carburante. Diésel a 1,48 €/L y 5,2 litros a los 100: unos 1.154 €. Híbrido que se recarga solo a 5,0 litros a los 100 de 95: unos 1.162 €. Eléctrico a 17 kWh a los 100 y 0,16 €/kWh en casa: unos 408 €. El enchufable queda en medio si de verdad haces una buena parte en eléctrico.

Si el kilovatio del cargador rápido sube a 0,40 o 0,45 €, ese tramo de autovía ya no es barato. Si bajas a 7.000 kilómetros urbanos, el diésel nuevo pierde sentido. Estos números no incluyen seguro, impuesto, ruedas ni la letra del banco.

Segunda mano y etiqueta

La etiqueta ayuda a entrar al centro. No paga el depósito. Un enchufable que no se carga sigue gastando gasolina y pesa más. Un diésel con filtro en buen estado puede valer si ya lo tienes; comprar uno nuevo para 9.000 kilómetros urbanos es otra decisión.

En segunda mano el híbrido que se recarga solo lleva más años en España y hay más historial. El enchufable, menos. En el eléctrico hay que preguntar cómo se ha cargado. Un diésel de carretera suele estar en mejor estado que uno que solo ha hecho ciudad.

Si te quedas con gasolina o diésel

El ahorro de cada semana sigue estando en el surtidor. Compara estaciones en tu ciudad, mira cadenas como Plenergy, Plenoil o Ballenoil, y lee low cost o premium y cómo comparar esas marcas. Para un viaje, autopista o desvío.

Si te pasas al enchufe, el litro te importa menos y el precio de la luz en casa, más. Ese dato no está en el ministerio; está en tu factura.

Más lecturas del blog: trucos para ahorrar gasolina y el resto de guías.